Crece en Argentina la cirugía para el tratamiento de la obesidad

La obesidad es una de las principales causas de muerte prevenible en nuestro país y en todo el mundo, fundamentalmente por sus enfermedades asociadas, tales como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, afecciones coronarias, apnea del sueño y cáncer de mamas, entre otras.

Esta enfermedad no transmisible está afectándonos cada vez más de cerca, golpeando a nuestras familias sin hacer distinción de sexo, edad ni clase social.

En ese marco, cada vez son más las personas que llegan a nuestros consultorios en busca de ayuda profesional, al haber fracasado ya en todos los intentos de descenso de peso, y ante la necesidad de revertir en forma urgente su cuadro. Allí es cuando la cirugía bariátrica -o cirugía de la obesidad-, se convierte en una herramienta determinante para poder tratar situaciones de obesidad severa que ponen en riesgo la integridad de la persona, tanto física como psíquica.

La cirugía bariátrica, con las técnicas de Bypass Gástrico y Gastrectomía en Manga (Manga Gástrica) entre las más realizadas, está creciendo sustancialmente en todo el mundo. Sin embargo, debemos saber que este procedimiento quirúrgico para revertir esta enfermedad no es nuevo; por el contrario, se trata de una práctica afianzada, con más de cincuenta años de existencia, que ha sido probada y avalada por las principales comunidades científicas internacionales dado a sus importantes beneficios a favor de la salud. No sólo está consolidada, sino que a lo largo de los años las técnicas disponibles han ido perfeccionándose, haciéndose menos invasivas y mostrando cada vez mejores resultados.

La cirugía bariátrica no es un método mágico ni milagroso, sino una importante herramienta para el descenso de peso, la cual debe realizarse en el marco de un tratamiento integral tanto previo como posterior a la operación. En otras palabras, el paciente es tratado desde un enfoque multidisciplinario que incluye, además de la cirugía propiamente dicha, un seguimiento nutricional y clínico a largo plazo, como así también un fuerte trabajo a nivel psicológico que permite a la persona cambiar hábitos de vida y alimentación, objetivo primario del tratamiento. Todo equipo de cirugía bariátrica, de hecho, debería estar conformado por especialistas en diversas áreas, que ayuden al paciente a lograr descenso de peso mantenido a largo plazo.

Los resultados de la cirugía soy muy satisfactorios. En alrededor del 80% de los casos operados, los pacientes logran perder más de un 50% de su exceso de peso. Además, rápidamente se revierten o mejoran enfermedades complejas y se reducen drásticamente los riesgos de muerte por afecciones relacionadas con la obesidad. En el caso de la diabetes tipo 2, por ejemplo, la cirugía bariátrica logra una remisión (control de los niveles de azúcar en sangre sin necesidad de medicación) de esta enfermedad en cerca del 80% de los pacientes operados, según estudios publicados.

La cirugía de la obesidad tiene los riesgos propios de cualquier intervención quirúrgica con anestesia total. Sin embargo, dentro del campo de las “cirugías mayores digestivas”, ésta es una de las de menor riesgo. Las posibilidades de fallecimiento son del 0,1 al 0,5 %, en manos expertas y centros de alta complejidad, un porcentaje relativamente bajo frente a otros procedimientos complejos.

Esto último se relaciona con los grandes avances que ha mostrado este tipo de cirugía a lo largo del tiempo. Mientras 15 años atrás la misma se realizaba a “cielo abierto”, dejando grandes cicatrices, hoy se utiliza la técnica laparoscópica la cual requiere de apenas 4 a 5 incisiones de no más de un centímetro, reduciendo altamente los riesgos post-operatorios, con una recuperación precoz.

El horizonte de la cirugía de la obesidad es positivo, y quienes nos especializamos en estos procedimientos trabajamos incansablemente para lograr cada vez mejores resultados en favor de nuestros pacientes, con el objetivo de enfrentar efectivamente esta enfermedad tan destructiva.